Lasaña de Calabacín y Espinacas con Salsa de Tomate Casera
La lasaña de calabacín y espinacas es una alternativa extraordinaria para quienes desean disfrutar de un plato clásico italiano pero con un giro mucho más ligero y nutritivo.
Al sustituir las láminas de pasta tradicionales por finas rebanadas de calabacín, logramos reducir significativamente la carga de carbohidratos sin sacrificar en absoluto la textura ni el sabor reconfortante que todos buscamos en una buena lasaña casera.
Esta preparación es ideal para servir en una comida familiar de domingo o incluso para una cena elegante entre amigos.
Su presentación por capas, con el verde vibrante de los vegetales y el dorado del queso fundido, la convierte en un plato visualmente atractivo que suele encantar incluso a aquellos que no son muy amantes de las verduras.
Es una forma magistral de introducir más vegetales en la dieta diaria de manera creativa.
En cuanto a sus sabores, la combinación es simplemente imbatible. La suavidad del calabacín horneado se funde con la cremosidad de un buen relleno de queso y el toque terroso de las espinacas frescas.
Todo esto se amalgama gracias a una salsa de tomate casera, llena de aromas a albahaca y orégano, que aporta la acidez necesaria para equilibrar la riqueza de los quesos, creando una experiencia sensorial completa en cada bocado.
La versatilidad de esta lasaña es otro de sus grandes puntos a favor. Aunque la base es vegetal, la consistencia final es sorprendentemente firme y satisfactoria, lo que la hace perfecta tanto como plato único como para acompañar alguna proteína ligera.
Su facilidad de preparación, una vez que se dominan los pasos básicos del montaje, la convertirá rápidamente en una de las recetas favoritas de tu repertorio culinario habitual.
Finalmente, destacar que este plato no solo es bajo en calorías, sino que está repleto de vitaminas, fibra y minerales esenciales.
Es una receta que demuestra que comer de forma saludable no tiene por qué ser aburrido ni complicado, permitiéndonos disfrutar de un festín gastronómico mientras cuidamos nuestro bienestar general con ingredientes frescos, naturales y llenos de vida.
Lasaña de calabacín y espinacas: la receta saludable y deliciosa
Descubre cómo preparar una lasaña de calabacín y espinacas increíble, sin pasta y con todo el sabor de la cocina tradicional italiana en una versión ligera.
Ingredientes de la receta
- 3 calabacines grandes y firmes
- 400 g de espinacas frescas
- 250 g de queso ricotta o requesón
- 300 g de queso mozzarella rallado
- 100 g de queso parmesano recién rallado
- 1 huevo (para amalgamar el relleno)
- 1 cebolla blanca mediana
- 2 dientes de ajo
- 800 g de tomate triturado natural
- Aceite de oliva virgen extra
- Sal, pimienta, orégano y albahaca fresca al gusto
Tiempo de preparación
- Preparación: 25 minutos
- Cocinado: 40 minutos
- Total: 65 minutos
Preparación de la lasaña de calabacín y espinacas paso a paso
El primer paso fundamental para realizar una lasaña de calabacín y espinacas de éxito es preparar el calabacín adecuadamente. Como este vegetal tiene un alto contenido de agua, es necesario cortarlo en láminas longitudinales de unos 5 milímetros de grosor. U
na vez cortadas, extiéndelas sobre papel de cocina, sálalas ligeramente y déjalas reposar 15 minutos. Luego, sécalas bien con más papel para evitar que la lasaña quede demasiado líquida al final del horneado.
Mientras el calabacín reposa, debemos ocuparnos de la base aromática del plato. En una sartén amplia, calienta un chorrito de aceite de oliva y sofríe la cebolla finamente picada junto con los ajos prensados.
Cuando la cebolla esté transparente, añade las espinacas frescas poco a poco; verás que reducen su volumen drásticamente.
Cocínalas solo hasta que se ablanden, salpimenta al gusto y retíralas del fuego para que se enfríen un poco antes de mezclarlas con los lácteos.
Preparar la salsa y el relleno
Para la salsa de tomate casera, puedes utilizar la misma sartén o una olla pequeña. Cocina el tomate triturado con sal, una pizca de azúcar para corregir la acidez, orégano y albahaca fresca.
Deja que reduzca a fuego lento durante unos 15 o 20 minutos hasta que espese y los sabores se concentren. Una salsa densa es clave para que las capas de la lasaña de calabacín y espinacas se mantengan estables y no se deslicen al servir el plato.
En un bol aparte, prepararemos el relleno cremoso. Mezcla el queso ricotta con las espinacas cocidas (asegúrate de escurrirlas muy bien si han soltado líquido).
Añade el huevo batido, la mitad del queso parmesano y un toque de pimienta negra. Esta mezcla será la encargada de aportar la estructura y la jugosidad interna al plato, actuando como el nexo de unión entre las láminas vegetales y la salsa de tomate aromática.
Montar y hornear
Para el montaje de la lasaña de calabacín y espinacas, utiliza una fuente para horno rectangular. Comienza extendiendo una capa fina de salsa de tomate en el fondo.
Encima, coloca una capa de láminas de calabacín, solapándolas ligeramente para que no queden huecos. Sobre el calabacín, extiende una parte de la mezcla de ricotta y espinacas, seguida de un poco de mozzarella rallada.
Repite este proceso hasta terminar con todos los ingredientes.
La última capa debe ser de láminas de calabacín cubiertas con el resto de la salsa de tomate y una generosa cantidad de queso mozzarella y parmesano para el gratín. Hornea a 190°C durante unos 30 o 35 minutos.
Si ves que el queso se dora demasiado rápido, puedes cubrir la fuente con papel de aluminio. Al final, deja reposar la lasaña unos 10 minutos fuera del horno para que los jugos se asienten y sea mucho más fácil cortarla en porciones perfectas.
Consejos para que la lasaña de calabacín y espinacas quede perfecta
El secado del calabacín es el paso más importante; si lo prefieres, puedes pasar las láminas por una plancha caliente un minuto por cada lado antes del montaje para eliminar aún más humedad.
Usa espinacas frescas en lugar de congeladas para obtener una textura mucho más firme y un sabor más puro en el relleno de queso.
Reposo tras el horno: No cortes la lasaña inmediatamente después de sacarla, ya que se desmoronará. Esos 10 minutos de espera son vitales para la consistencia final del plato.
Variantes de la receta
Lasaña con boloñesa de soja: Para una versión con más proteína vegetal, puedes añadir soja textualizada hidratada a la salsa de tomate casera.
Versión con frutos secos: Añade unos piñones tostados o nueces picadas al relleno de espinacas para aportar un toque crujiente sorprendente y sofisticado.
Toque de calabaza: Puedes alternar las láminas de calabacín con láminas de calabaza asada para obtener un sabor más dulce y otoñal.
Con qué acompañar la lasaña de calabacín y espinacas
Este plato es bastante completo, pero combina maravillosamente bien con una ensalada de rúcula y cherrys fresca. Si deseas algo de carbohidrato, un poco de pan de ajo crujiente es el compañero tradicional que nunca falla en una mesa italiana.
Para beber, un vino blanco seco o un rosado ligero resaltarán la frescura de los vegetales. Si prefieres algo sin alcohol, una limonada con menta fresca es ideal. De postre, algo ligero como una macedonia de frutas de temporada cerrará el menú de forma equilibrada y saludable.
Cómo conservar la lasaña de calabacín y espinacas
En nevera: Guarda las sobras en un recipiente hermético hasta por 3 días. Al recalentar, hazlo preferiblemente en el horno o una freidora de aire para que recupere su textura.
En congelador: Puedes congelarla una vez horneada y fría. Se conserva bien hasta por 2 meses, aunque debes tener en cuenta que el calabacín puede soltar algo más de agua al descongelar.
