Tarta de queso con crème brûlée: cremosa y crujiente
Esta tarta de queso con crème brûlée combina un relleno suave de queso y vainilla con una fina capa de azúcar caramelizado que se rompe al tocarla con la cuchara. Debajo, una base de galleta aporta el contraste justo para que cada bocado resulte cremoso y crujiente.
En concreto, es una tarta de queso horneada inspirada en el acabado del clásico postre francés. El toque especial llega al final: caramelizamos el azúcar sobre la tarta bien fría, justo antes de servir. Así conseguimos una superficie dorada sin perder la textura del interior.
Prepárala el día anterior y reserva el caramelizado para el último momento. Además, es una buena opción para una comida familiar, un cumpleaños o una cena en la que quieras servir un postre vistoso.
Tarta de queso con crème brûlée: datos de la receta
- Raciones: 8-10 porciones.
- Molde: desmontable de 20 cm de diámetro y al menos 6 cm de alto.
- Preparación: unos 25 minutos.
- Horneado: 10 minutos para la base y 55-70 minutos para el relleno.
- Enfriado: al menos 6 horas en la nevera, además del enfriado inicial.
- Dificultad: media.
Ingredientes para la tarta de queso con crème brûlée
Para la base de galleta
- 180 g de galletas tipo digestive o María.
- 80 g de mantequilla derretida.
Para el relleno de queso y vainilla
- 600 g de queso crema entero, a temperatura ambiente.
- 250 ml de nata para montar, con un mínimo de 35 % de materia grasa.
- 140 g de azúcar blanco.
- 3 huevos medianos y 2 yemas, a temperatura ambiente.
- 15 g de maicena.
- 2 cucharaditas de extracto de vainilla o las semillas de una vaina.
- Una pizca de sal.
Para la cobertura caramelizada
- 30-40 g de azúcar blanco fino, aproximadamente.
También necesitarás papel de horno, una espátula y un soplete de cocina. Para lograr un relleno uniforme, saca el queso y los huevos de la nevera con antelación suficiente para que pierdan el frío.
Cómo hacer tarta de queso con crème brûlée paso a paso
1. Preparar la base
Precalienta el horno a 170 °C, con calor arriba y abajo, sin ventilador. A continuación, forra la base del molde con papel de horno y engrasa ligeramente los laterales.
Tritura las galletas hasta obtener migas finas. Después, mézclalas con la mantequilla derretida y reparte la mezcla en el fondo del molde. Después, presiona con la base de un vaso, procurando que quede una capa compacta y del mismo grosor.
Hornea la base durante 10 minutos. A continuación, retírala y baja la temperatura del horno a 160 °C.
2. Mezclar el relleno sin incorporar demasiado aire
Remueve el queso crema con el azúcar a velocidad baja, hasta que la mezcla esté lisa. Después, añade la maicena tamizada, la vainilla y la sal.
Incorpora los huevos de uno en uno y, a continuación, las yemas. En este paso, mezcla solo hasta integrarlos. Por último, agrega la nata y termina de unir el relleno con una espátula.
Evita batir a velocidad alta: introducir demasiado aire favorece que la tarta suba durante el horneado y se agriete al enfriarse.
3. Hornear la tarta
Vierte el relleno sobre la base y alisa la superficie. Después, coloca el molde sobre una bandeja para recoger cualquier pequeña fuga de mantequilla.
Hornea a 160 °C durante 55-70 minutos, orientativamente. Sin embargo, el tiempo depende del horno y del molde. Por tanto, la tarta estará lista cuando los bordes estén asentados y el centro se mueva ligeramente como un flan al agitar suavemente el molde, sin verse líquido.
No esperes a que toda la superficie quede completamente rígida: el relleno continuará asentándose durante el enfriado.
4. Enfriar y refrigerar
Apaga el horno y deja la tarta dentro durante unos 20 minutos con la puerta entreabierta. Luego, retírala y deja que pierda el calor intenso sobre una rejilla.
Cuando esté templada, refrigérala durante al menos 6 horas, preferiblemente hasta el día siguiente. Una vez fría, desmóldala con cuidado. Si lo necesitas, pasa un cuchillo fino por el borde antes de abrir el aro.
5. Crear la capa de crème brûlée
Justo antes de servir, comprueba que la superficie esté fría y seca. Si tiene gotas de condensación, retíralas con papel de cocina, dando pequeños toques.
Espolvorea una capa fina y uniforme de azúcar. A continuación, pasa el soplete de cocina manteniendo la llama en movimiento y siguiendo las indicaciones del fabricante. Además, trabaja sobre un plato resistente al calor y una superficie despejada.
Carameliza hasta obtener un color ámbar, evitando quemar el azúcar. Después, deja reposar 2-3 minutos para que la cobertura se endurezca. Ya puedes cortar y servir tu tarta de queso con crème brûlée.
Consejos para un interior cremoso y un caramelo crujiente
- Usa queso crema entero: aporta una textura más consistente que las versiones ligeras.
- No acortes el reposo: una tarta todavía templada no se desmolda ni se corta igual de bien.
- Carameliza al final: la humedad del relleno y de la nevera acaba ablandando el azúcar.
- Evita una capa gruesa: cuesta más fundirla y puede quedar amarga por fuera antes de caramelizarse por completo.
- Mantén la llama en movimiento: mueve el soplete para repartir el calor.
¿Se puede hacer sin soplete?
El soplete permite caramelizar la superficie con precisión sin calentar demasiado el relleno. Si no tienes uno, puedes preparar la tarta de queso y servirla con un poco de caramelo líquido; obtendrás un acabado diferente, sin la costra quebradiza.
Para esta receta, evita improvisar el caramelizado de la tarta completa bajo el grill: el calor puede ablandar el relleno y el resultado depende mucho del recipiente y del horno.
Cómo preparar la tarta con antelación
Guarda la tarta sin caramelizar en la nevera, cubierta cuando esté fría. Después, añade el azúcar y quémalo solo sobre la parte que vayas a servir. Si prefieres, corta primero las porciones y carameliza cada una por separado.
Si sobran porciones ya caramelizadas, refrigéralas. En ese caso, la cobertura perderá parte de su textura crujiente, aunque podrás seguir disfrutando del relleno de queso y vainilla.
Cómo servirla y otras tartas para probar
Sirve porciones pequeñas: el relleno es rico y la cobertura aporta un contraste intenso. Además, puedes acompañarlas con unas frambuesas frescas o una taza de café, sin cubrir la superficie caramelizada con salsas.
Si te gustan estos postres, prueba también nuestra tarta de queso con melocotón y almendras. Y, para descubrir más ideas, visita la guía de postres y dulces caseros.
Con un horneado suave, un buen reposo y el caramelizado en el último momento, esta tarta de queso con crème brûlée reúne lo mejor de dos postres: un interior de vainilla cremoso y una superficie que cruje en cada bocado.
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